martes, 30 de mayo de 2017

La mala de la película


"Si la mujer no hubiera existido más que en las obras escritas por los hombres, se la imaginaría uno como una persona importantísima; polifacética; heroica y mezquina; espléndida y sórdida; infinitamente hermosa y horrible a más no poder; tan grande como el hombre, más según algunos. Pero ésta es la mujer en la literatura. En la realidad, la encerraban bajo llave, le pegaban y la zarandeaban por la habitación." Virginia Woolf, Una habitación propia.

Las mujeres llevamos siendo las malas de la película durante siglos. Desde la mujer de Bath de
Chaucer hasta el "todas mis sex están locas" del tío que tienes sentado al lado en la barra del bar. Todas esas películas de la tres en las que la vecina de al lado es una psicópata y seduce y engaña al pobre hombre ingenuo. Todas esas leyendas de la antigua Grecia sobre las sirenas que hacían que los barcos se estrellaran con sus hermosos cantos. El "las más machistas son las mujeres". Los poemas de la edad media sobre misteriosas mujeres que seducían a los hombres para llevarlos "al lado oscuro". Morgana. Las hadas. Las villanas de Disney. Lolita.

Incluso somos las malas en las historias que contamos las propias mujeres. El típico "hay mucha guarra suelta" del que protesta Ylenia en sus tweets y que se supone que debería consolar a muchas chicas alienadas cuando las deja el novio. Perdida de Gillian Flynn en el que la protagonista finge ser maltratada y violada. ¿Y por qué? Porque es mala gente. Porque está loca y es manipuladora y cruél. Hay quien afirma que este libro solo describe un caso aislado, que no hay que sacar ideas feministas ni antifeministas de él, sólo un simple "qué loca está ESTA mujer". Y ojalá sea así, ojalá todo el mundo lo vea con estos ojos, porque me parece una novela brillante. Pero dudo que todo el mundo sea capaz de dejar la ficción a un lado y la vida real al otro. Dudo que no haya gente que sustituya el esta mujer por todas las mujeres.

Porque así es la mujer en la literatura, sobre todo escrita por los hombres (y algunas veces por mujeres alienadas). Es delicada y bellísima y encantadora, pero sobre todo peligosa. Nunca te fies de ninguna de ellas. Pero las mujeres del mundo real no somos así, nos acercamos más a los personajes de Virginia Woolf, Sylvia Plath, Erica Jong y demás feministas que intentan darnos una voz y no solo una historia. Las mujeres reales somos personas con nuestras inseguridades, nuestros problemas, nuestro dolor. No causamos daño por diversión o, al menos, no más del que nos causa a nosotras. No disfrutamos del sufrimiento ajeno, no tenemos planes tan malvados como complejos para que todo salga como nos plazca. 


¿De qué tenéis miedo? No, creo que he formulado mal la pregunta. Acaso, ¿tenéis miedo? Yo creo que no. No os cruzáis por la noche con una hica por la calle y os tiemblan las pierdas y lleváis las llaves en el puño cerrado porque sabéis que puede hacer con vosotros lo que le de la gana. No ha habido tres hombres asesinados por mujeres este mismo fin de semana. Ni es violado uno cada ocho horas tan solo en el país. Así que, ¿quién es el malo realmente?

Seguro que ahora estaréis pensando: "también hay mujeres malas y hombres buenos. ¡A la hoguera con la feminazi!". Yo he dicho lo que habéis leido, ni más ni menos, y si queréis interpretar algo, eso ya es cosa vuestra. 


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